Hace algo más de un año me encontraba en Valladolid en compañía de mi buen amigo Alejandro Polanco, un genio como hay pocos en este país y responsable del Blog Tecnología Obsoleta, con el que acababa de lograr un premio al mejor Blog de ciencia español. Durante la conversación estuvimos hablando acerca del problema de la aplicación práctica de la tecnología, pues en ocasiones hay ideas geniales que no se pueden comercializar por las razones más diversas, aun a pesar de ser creaciones eficaces, útiles y prácticas. A este tipo de inventos, muchos de los cuales, con seguridad, serán de uso común en el futuro, quiero dedicar el contenido de este pequeño Blog.
Creo que un buen ejemplo de lo que quiero contar podría ser el fax, cuyo uso masivo en España comienza a finales de los años 80 del pasado siglo, en una época en la que ya tenía más de un siglo de antigüedad.
La historia del fax inicia poco después de la invención del telégrafo, cuando en la exposición Universal celebrada en el Cristal Palace de Londres (1851) se presentó un aparato capaz de enviar y recibir imágenes de una máquina a otra, de las cuales una enviaba la imagen mientras la otra la recibía y la reproducía en papel. El impacto de la nueva máquina fue reducido, pues realmente parecía magia y muchos creyeron que ocultaba un truco. No obstante, el diseño fue mejorado y la primera máquina comercial apareció en 1863 durante la Guerra Civil Americana y a comienzos del siglo XX se empezó a utilizar en los periódicos de Estados Unidos para enviar y recibir imágenes a través de la líneas telegráficas. En los años veinte la compañía AT&T empezó a comercializar los faxes de forma masiva, añadiendo multitud de novedades tecnológicas en el transcurso del siglo XX.
Muchos escritores de anticipación científica y Sci-Fi, simplemente realizan grandes labores de prospectiva, lo que les ha permitido aproximarse, a veces de forma muy acertada, a como sería el futuro. Así, por ejemplo, es obvio, que Julio Verne era un visionario, pero que no hay que exagerar las cosas, simplemente sabía donde tenía que buscar para descubrir como sería el mundo.
Creo que dedicar algo de tiempo a intentar saber como será el futuro es siempre un ejercicio divertido, sobre todo porque muchos de los inventos que mostraré o bien no tuvieron un desarrollo comercial posterior o fracasaron, en tanto que de otros no sabemos con certeza que destino les deparará el tiempo.










